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La Fuerza en Niños

¿Afecta su crecimiento las pesas?

Lo que verás a continuación fue publicado por el grupo sobreentrenamiento (Artículo publicado en el journal Revista de Educación Física, Volumen 35, Número 1 del año 2017) donde expresan que la Sociedad Americana para la Medicina del Deporte (1990), la Asociación Americana de Pediatría (1993), la Asociación Americana para el Acondicionamiento Físico y la Fuerza (1996) y el Comité Olímpico Americano llegan a un consenso posterior a pruebas e investigaciones que dice lo siguiente parafraseando sus conclusiones:

  • “Siguiendo ciertas pautas, los niños y adolescentes pueden aumentar su fuerza muscular sin perjudicar su normal crecimiento y maduración.”
  • “Hasta que puedan ser definidos los límites de un rango de ejercicio físico saludable, debería prevalecer el sentido común”. McKeag (1991).
  • Es imprescindible que los profesionales del deporte que trabajan en categorías infantiles y juveniles conozcan un poco mejor los procesos de maduración y crecimiento del chico y de la chica que practican regularmente deporte o que se encuentran inmersos en un programa de entrenamiento orientado al alto rendimiento deportivo.
  • En lo que se refiere a la estatura, diversos estudios sugieren que la práctica regular de una actividad física, o la participación en un programa de entrenamiento físico, no influye en el crecimiento estatural del niño (Beunen y col, 1992; Malina 1989; Seefeldt y col, 1986) porque en un niño bien alimentado la estatura está regulada, principalmente, por su herencia genética.
  • Algunos deportistas buscan en los esteroides anabolizantes mejorar el tamaño y la fuerza de sus músculos. Sin embargo, además de estar incluidos en las listas de dopaje, estos esteroides son particularmente dañinos en el deportista joven que todavía no ha completado su crecimiento y maduración. En el adolescente, uno de los efectos secundarios más preocupante de estos medicamentos es el cierre prematuro de las epífisis (la zona donde crecen los huesos), con lo que evidentemente queda comprometido su potencial de crecimiento estatural. 
  • La maduración ósea es, quizá, el mejor método para la valoración de la edad biológica o el estado de maduración de un niño. El progreso de maduración del esqueleto (los huesos de mano y muñeca izquierda han sido tradicionalmente los más utilizados para este propósito) puede ser monitorizado, y su evolución fácilmente controlada y evaluada mediante la estandarización de placas de rayos X. La edad ósea de un niño se relaciona siempre con su edad cronológica, y con ello se sabe si un niño tiene una maduración ósea adelantada, retrasada o está en la media.
  • Un entrenamiento físico “excesivo” podría tener un efecto adverso sobre el crecimiento establecido genéticamente para una persona y, en general, sobre su normal desarrollo, desequilibrando los procesos fisiológicos anabólicos comprometidos, por un lado, con las adaptaciones de los tejidos a la actividad física, y por otro, con el crecimiento/ maduración (Cooper 1994; Warren y Shangold, 1997).

Como ves el entrenamiento de la fuerza no es dañino si es llevado de manera lógica, con sentido común, respetando las posibilidades y capacidades del niño. Habla la ciencia que es posible, ahora depende de nosotros estudiar y capacitarnos para hacerlo posible sin riesgos de lesiones y llevar a nuestros peloteros a otro nivel de rendimiento deportivo.

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